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viernes, 7 de abril de 2023

¿RACISMO CONTRA VINICIUS?

 


No, tajante.  

Quien le grita (cada vez, mucha más gente), si lo hiciera por racismo, también lo haría con el resto de jugadores morenos, amarillos o de otro color de piel. La animadversión se la busca él mismo y viene porque es un futbolista desafiante, prepotente y arrogante, capaz, con sus provocaciones, de sacar de quicio a los rivales, un charlatán con la grada del equipo contrario y agitador de la suya, un verdadero rey de los gestos y de los aspavientos aparte de ser un jugador que, en muchas ocasiones, finge y exagera las faltas. Y para colmo celebra los goles con ese toque brasileño que se interpreta como una burla hacia los rivales y hacia la afición contraria.  

 
Si el de Río de Janeiro se dedicara a jugar al fútbol, algo que hace muy bien, otro gallo cantaría, pero en vez de criticar su actitud es, inadmisiblemente, recompensado en mimos por su club y por la prensa mediática afín.

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