"Lo importante no son los años de vida sino la vida de los años".

"Que no os confundan políticos, banqueros, terroristas y homicidas; el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida".

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lunes, 15 de diciembre de 2025

CHILE: EL PATRIOTISMO Y LA SOBERANÍA GANAN. EL GLOBALISMO Y LA IZQUIERDA PIERDEN



El avance del comunismo y de la izquierda radical en Hispanoamérica no ha sido un accidente ni una casualidad. Durante años ha prosperado al amparo de élites acomplejadas, de derechas sin convicciones y de proyectos políticos que, aun presentándose como alternativa, acababan gobernando con las mismas recetas ideológicas de siempre: más Estado, más ingeniería social, más inseguridad y menos soberanía. Sin embargo, ese ciclo empieza a resquebrajarse. Y Chile se ha convertido en una nueva prueba de ello.

La irrupción y el triunfo del proyecto encabezado por José Antonio Kast no es un hecho aislado, sino parte de un movimiento mucho más amplio que recorre Occidente. Cuando los partidos patriotas reciben fuerza y respaldo social, son los únicos capaces de derrotar con claridad a la izquierda y, lo que es aún más importante, de no acabar aplicando después sus mismas políticas. Esa es la gran diferencia entre quienes creen de verdad en la nación y quienes solo administran el discurso ajeno por miedo al qué dirán.

En América, y muy especialmente en Hispanoamérica, el comunismo ha ido cobrando fuerza durante décadas, disfrazado de progresismo, justicia social o supuestos derechos, mientras dejaba tras de sí empobrecimiento, violencia y fractura social. Hoy ese avance comienza a desmoronarse gracias a líderes y partidos que han decidido plantar cara sin complejos. Javier Milei en Argentina abrió una brecha histórica, y ahora José Antonio Kast en Chile confirma que la izquierda no es invencible cuando se la enfrenta con convicción, claridad moral y un proyecto nacional firme.

No es casualidad que Kast haya señalado públicamente a VOX y a su presidente, Santiago Abascal, como referencia política. Hace apenas unos meses, el propio Kast quiso enviar un saludo muy especial a Abascal, reconociendo su labor al “enfrentar a la izquierda sin miedo” y destacándolo como un líder valiente que ha demostrado que es posible defender la identidad, la seguridad y el futuro de nuestras naciones sin claudicar ante el consenso progresista. Lo hizo de manera telemática en el encuentro Europa Viva, organizado por Patriotas por Europa y VOX, subrayando que la batalla no es solo electoral, sino cultural y civilizatoria.

Ese reconocimiento no es retórico. Es la constatación de que existe una sintonía profunda entre quienes, a ambos lados del Atlántico, se niegan a aceptar que la decadencia sea el destino inevitable de nuestras sociedades. VOX en España, Milei en Argentina y Kast en Chile comparten una idea fundamental: no se puede derrotar a la izquierda copiando su lenguaje, sus marcos mentales ni su agenda. Solo se la derrota confrontándola, desenmascarándola y ofreciendo una alternativa real basada en la nación, la libertad y el orden.

Este despertar no se limita a Hispanoamérica. En Europa, varios países ya cuentan con gobiernos patriotas o con fuerzas soberanistas decisivas que han roto el consenso progresista impuesto durante décadas. Allí donde estas fuerzas han alcanzado el poder o se han convertido en actores determinantes, se ha producido una reacción clara frente al globalismo, a la inmigración descontrolada, a la ideología identitaria y a la cesión de soberanía a estructuras supranacionales. Europa, al igual que América, empieza a comprender que el comunismo y sus derivados no se combaten con medias tintas, sino con determinación política y valentía moral.

Lo que estamos presenciando es la apertura de un nuevo frente a escala mundial: una reacción firme contra el comunismo y el progresismo radical que han debilitado a las naciones occidentales. En ese contexto, los antiguos partidos llamados de centro-derecha están siendo defenestrados por la ciudadanía, harta de su tibieza, su cobardía y su tendencia a aplicar, una vez en el poder, las mismas políticas que decían combatir. Allí donde no hay convicción, no hay liderazgo; y donde no hay liderazgo, el electorado busca alternativas reales.

Chile demuestra que el miedo ha cambiado de bando. Allí donde los patriotas avanzan, la izquierda retrocede porque pierde su monopolio moral y su capacidad de intimidación. Cada victoria refuerza a las demás, cada éxito confirma que sí hay alternativa y que la resignación ya no es obligatoria. El patriotismo y la soberanía vuelven a abrirse paso frente al globalismo. Y este cambio, una vez iniciado, ya no tiene marcha atrás.

Felipe Pinto.

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