"Lo importante no son los años de vida sino la vida de los años".

"Que no os confundan políticos, banqueros, terroristas y homicidas; el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida".

Al mejor padre del Mundo

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miércoles, 31 de diciembre de 2025

MIS DESEOS PARA 2026


Cuando termina un año y empieza otro, siempre hay una tentación muy humana de desear salud, paz, amor y prosperidad. Son palabras hermosas, pero este país necesita algo más que palabras bonitas. España necesita recuperar el rumbo. Necesita volver a ser España. Y por eso quiero dedicar estos deseos de Año Nuevo a todos con una petición clara y profundamente necesaria: que el año que viene sea el año en el que España empiece a salir de este túnel al que nos ha conducido el mal llamado “progresismo” y todos los que le han votado.


Deseo, ante todo, que termine una etapa política marcada por la mentira, la cesión constante, el desprecio por la nación y la utilización del Estado como herramienta de poder personal. Que España vuelva a tener un gobierno que no gobierne contra su propio pueblo ni contra su propia historia.

Deseo también que el Partido Popular cese su prepotencia, adquiera más valentía y ceda de una vez en sus convicciones globalistas, que abandone la comodidad de las agendas impuestas y que empiece a devolver espacio, voz y dignidad al soberanismo que promulga Vox. Que comprenda que no se puede defender a España obedeciendo planes diseñados fuera de ella. Que vuelva a mirar a los españoles a los ojos y no a los despachos de Bruselas.

Deseo que volvamos a tener agricultura de verdad. Que nuestros campos vuelvan a producir sin ser asfixiados por normativas absurdas. Que volvamos a comer tomates que saben a tomate, aceite que sabe a aceite, pan que sabe a pan. Que la leche vuelva a venir de nuestras vacas y no de camiones que recorren media Europa mientras nuestras ganaderías cierran.

Deseo también que nuestros pescadores vuelvan a poder vivir de su trabajo. Que se levanten las ataduras que están vaciando nuestros puertos, arruinando cofradías y condenando a generaciones enteras a abandonar el mar. Que se respete a quienes salen de madrugada, juegan su vida en cada marea y traen a nuestras mesas el pescado que siempre fue parte de nuestra dieta y de nuestra identidad. Que España vuelva a defender a sus pescadores frente a normativas que benefician a terceros países mientras se hunde nuestra propia flota.

Deseo que volvamos a tener industria, que se acabe esta locura energética que ha encarecido la vida de todos. Que vuelvan a funcionar las centrales nucleares y que no tengamos que vivir con miedo a apagones, con empresas cerrando y familias pagando recibos imposibles por una electricidad que antes era barata y ahora es un lujo.

Deseo que se controle la inmigración. Que España deje de ser una frontera abierta y vuelva a ser un país con leyes que se cumplen. Que quien venga a trabajar y respetar sea bienvenido, y que quien venga a delinquir, a agredir o a sembrar el miedo sea expulsado sin complejos.

Deseo que nuestros hijos puedan volver a caminar tranquilos por las calles. Que la seguridad deje de ser un privilegio y vuelva a ser un derecho. Que la policía tenga respaldo y no sospecha. Que el miedo vuelva a estar del lado del delincuente y no del ciudadano honrado.

Deseo también que el ciudadano vuelva a ser libre de verdad. Libre para pensar, para hablar, para educar a sus hijos según sus valores, para disentir sin miedo, para opinar sin ser señalado y para vivir sin tutela ideológica. Que nadie tenga que bajar la voz, mirar alrededor o autocensurarse por temor a ser castigado social, laboral o institucionalmente. Que la libertad personal vuelva a ser un derecho real y no un privilegio concedido por el poder.
Deseo que haya empleo, que se premie al que trabaja, al que emprende, al que crea riqueza. Que el autónomo deje de ser la vaca a la que se ordeña y vuelva a ser el motor respetado de este país.

Deseo que se acaben los ocupas. Que se proteja al propietario honrado. Que vuelva la confianza para alquilar, que aumente la oferta y que bajen los precios del alquiler, no por decretos ideológicos sino porque vuelva la seguridad jurídica.

Deseo que vuelvan a surgir políticos honrados, que desprecien la corrupción y la traten como lo que es: una traición al pueblo. Que se acabe la impunidad. Que quien robe, quien trafique con su cargo, quien convierta el Estado en botín, acabe ante la justicia sin excusas ni privilegios. Que se premie y se respalde la excelencia de las unidades que luchan contra el crimen y las tramas corruptas, como la UCO y todos los cuerpos que se dejan la piel investigando mientras otros miran hacia otro lado. Que la ley vuelva a ser igual para todos.

Deseo que avancemos de verdad contra las grandes enfermedades. Que se combata y se erradique el cáncer con más investigación, más medios y más respeto por nuestros médicos y científicos. Que la ciencia vuelva a estar al servicio de la vida y no de la ideología.

Deseo que vuelva a haber más natalidad de españoles, que formar una familia no sea un lujo, que traer hijos al mundo vuelva a ser una esperanza y no una temeridad económica. Que se cuide a nuestros mayores y se invierta en investigación para que las enfermedades tengan respuesta, tratamiento y dignidad.
Deseo que en España no falte el trabajo ni el pan en ninguna mesa.

Deseo que caigan las dictaduras que oprimen a sus pueblos, como la venezolana y la cubana. Que se abra paso la libertad, que se conozca toda la verdad y que salga a la luz la corrupción que durante años ha empobrecido a millones de personas. Que se investiguen hasta el final las conexiones, los negocios opacos y los flujos de dinero que han tejido redes de impunidad entre regímenes autoritarios y estructuras de poder fuera de sus fronteras. Que la verdad salga a la luz y que cada cual responda por lo que hizo.

Deseo que vuelva a haber una verdadera independencia del Poder Judicial. Que los jueces puedan juzgar sin presiones, sin miedo y sin interferencias políticas. Que la ley vuelva a estar por encima del poder y no al revés.

Deseo también que los poderes públicos recuperen la imparcialidad que nunca debieron perder, que los medios de comunicación dejen de estar financiados, dirigidos o condicionados por los políticos y que la información vuelva a ser servicio público y no propaganda. Que el ciudadano vuelva a poder confiar en lo que oye, en lo que lee y en lo que ve.

Deseo que vuelva la verdad. Que se deje de manipular el lenguaje, de llamar progreso a lo que empobrece, igualdad a lo que divide y tolerancia a lo que censura. Que se acabe la ingeniería social que convierte al ciudadano en súbdito emocional y al disidente en enemigo. Que la verdad vuelva a ser un derecho y no una amenaza.

Deseo que se eliminen los gastos superfluos dentro de la clase política. Que se reduzcan los privilegios, los cargos innecesarios y el despilfarro, y que ese dinero vuelva a los ciudadanos. Que la justicia social impere de verdad, ayudando a las familias que más lo necesitan, pero sin convertir la ayuda en dependencia ni en clientelismo. Que quien reciba apoyo tenga también la oportunidad y el deber de aportar, de trabajar, de aprender y de levantar su vida con dignidad.

Deseo que en lugar de repartir subsidios sin salida, se creen trabajos útiles, tareas en el campo, en plantaciones, en mantenimiento y en servicios comunitarios, para que quien no tiene ingresos pueda ganarlos prestando una contraprestación al Estado y a la sociedad.

Deseo también que haya impuestos, sí, pero que sean impuestos justos. Que se acaben las duplicidades, los abusos y los tributos que castigan dos veces lo mismo. Que nadie tenga que volver a pagar por lo que ya pagó, como ocurre con impuestos tan injustos como sucesiones y donaciones. Que el sistema fiscal vuelva a ser claro, proporcional y honesto, y que el dinero recaudado vuelva realmente a los servicios del ciudadano y no a estructuras políticas infladas.

Deseo que se eliminen los chiringuitos políticos e ideológicos. Que se acaben los organismos creados solo para colocar cargos, repartir subvenciones y alimentar redes de afinidad partidista. Que el dinero público vuelva a destinarse a lo que de verdad importa: sanidad, educación, seguridad, investigación, servicios sociales y apoyo real a las familias. Que cada euro que salga del bolsillo del ciudadano tenga un destino claro, útil y transparente.

Porque España no es solo un país que se habita. Es una historia que se recibe, una forma de vivir que se hereda y una responsabilidad que se transmite. Nadie tiene derecho a destruir lo que no construyó, ni a romper lo que pertenece también a quienes vendrán. España no es un decorado ideológico ni un botín político. Es una nación viva, una comunidad real, una herencia común que no nos pertenece solo a nosotros, sino también a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

Y por eso estos no son deseos abstractos. Son necesidades reales. Son la España que muchos sentimos que se nos está escapando de las manos y que queremos volver a abrazar. Que 2026 sea el año del despertar, del regreso a casa, el año en el que España vuelva a ser España y que sea, en definitiva, muy feliz y próspero para todas las personas de bien.

Por último, y ya desde lo más personal, quiero expresar también mi deseo que mi familia, mi entorno y mis amigos tengan salud, paz y prosperidad. Que les vaya bien en el trabajo, en el amor, en los proyectos, en los sueños y en las pequeñas cosas del día a día. Que no les falte nunca el apoyo, la fuerza ni la ilusión, y que el nuevo año les regale motivos para sonreír, para crecer y para sentirse acompañados.

Felipe Pinto. 

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