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viernes, 23 de enero de 2026

MERCOSUR: EL BIPARTIDISMO, PP Y PSOE, UNIDO PARA ARRUINAR EL CAMPO Y EMPOBRECER LA ALIMENTACIÓN DE LOS ESPAÑOLES

Mercosur ya no necesita más explicaciones técnicas ni rodeos. A estas alturas, el acuerdo se ha convertido en algo mucho más revelador que un simple tratado comercial: es la prueba definitiva de cómo funciona el bipartidismo español cuando se vota fuera y se impone dentro. Lo ocurrido en el Parlamento Europeo no es un episodio aislado, sino la confirmación de un patrón que se repite siempre que están en juego los intereses reales de España.


En esta ocasión, el acuerdo retrata con nitidez una consecuencia que rara vez se dice de forma clara: los españoles van a comer peor. No por casualidad ni por una crisis inevitable, sino por una decisión política compartida. Cuando el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español votan juntos en Europa, el resultado acaba llegando a los hogares españoles en forma de importaciones masivas, pérdida de calidad y desaparición progresiva del producto nacional.

Mercosur no es solo un ataque al campo; es una rebaja consciente del nivel de alimentación. Al permitir que la producción española —una de las más exigentes y reconocidas de Europa— sea sustituida por productos procedentes del exterior, el bipartidismo acepta que la mesa de los españoles deje de llenarse con alimentos de primera categoría y pase a depender de mercancía importada de calidad inferior. Ese es el verdadero alcance del acuerdo.

España no destaca únicamente por producir alimentos, sino por producirlos bien. La agricultura y la ganadería españolas son referencia por su materia prima, sus controles sanitarios, su trazabilidad y su seguridad alimentaria. Esa calidad tiene un coste y exige un esfuerzo constante al agricultor y al ganadero. Sin embargo, ese mismo esfuerzo se convierte ahora en una desventaja cuando PP y PSOE deciden abrir el mercado a productos que no cumplen esas mismas exigencias.

Aquí aparece el rasgo más cínico del Partido Popular: tira la piedra y esconde la mano. En Europa vota junto al PSOE todo aquello que perjudica al campo español y al consumidor, pero después, en España, adopta un gesto compungido y finge una defensa de la agricultura y la ganadería que sus propios votos desmienten. No es torpeza ni despiste: es una estrategia calculada.

El ejemplo de la tasa de basuras lo demuestra con absoluta claridad. Esa tasa fue votada en Europa por PP y PSOE. Y cuando la iniciativa llegó a España, el PSOE la impulsó y el Partido Popular se abstuvo, permitiendo su aprobación. Si el PP hubiera votado en contra, hoy esa tasa no estaría siendo cobrada a los españoles. Prefirió no enfrentarse a Bruselas ni al PSOE, guardar las apariencias y luego fingir distancia. Exactamente el mismo esquema que se repite ahora con Mercosur.

En el Parlamento Europeo, PP y PSOE se negaron incluso a que el acuerdo fuera revisado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ni una mínima cautela jurídica. Ni una sola defensa del agricultor español. Fueron juntos, como siempre, y votaron lo mismo, como siempre. Y después, de vuelta a España, el PP intenta vender un discurso distinto, como si lo que se vota fuera no tuviera consecuencias aquí.

Hay un sector del electorado que merece una reflexión incómoda, aunque inevitable. Es aquel que sigue considerando al Partido Popular como una alternativa real al socialismo, como un dique de contención o como un defensor del campo y de la calidad del producto español. Los hechos, sin embargo, dicen exactamente lo contrario. No se puede votar en Bruselas lo mismo que el PSOE y luego fingir distancia en España. No se puede apoyar acuerdos que arruinan al campo nacional y después posar junto a agricultores con gesto compungido. No se puede facilitar importaciones masivas de productos de menor calidad y, al mismo tiempo, presentarse como garante de la excelencia alimentaria española.

El patrón es siempre el mismo. En Europa, PP y PSOE actúan como socios. Aprueban juntos normas, tasas y acuerdos que perjudican directamente a los ciudadanos. Después, ya en territorio nacional, uno gobierna y el otro simula oposición, pero sin revertir nada de lo aprobado fuera. Ocurrió con la tasa de basuras y ocurre ahora con Mercosur. La diferencia está solo en el discurso; el resultado es idéntico.
Quien observe con honestidad esta secuencia debería hacerse una pregunta sencilla: ¿cómo es posible que decisiones que empobrecen al campo y rebajan la calidad de la alimentación de los españoles salgan adelante una y otra vez si supuestamente existen dos modelos distintos? La respuesta es incómoda, pero clara: porque no hay dos modelos, hay uno solo con dos siglas.

Mercosur no es una excepción ni un error puntual. Es la confirmación de que el bipartidismo funciona como un sistema de turnos, no como una verdadera alternativa. Y mientras ese sistema siga intacto, el campo español seguirá retrocediendo y los españoles seguirán viendo cómo su alimentación pierde calidad en nombre de acuerdos que siempre aprueban los mismos.

Felipe Pinto. 

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