"Lo importante no son los años de vida sino la vida de los años".

"Que no os confundan políticos, banqueros, terroristas y homicidas; el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida".

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domingo, 8 de febrero de 2026

EL CÁNCER NO ESPERA; EL GOBIERNO SÍ

Lo que está haciendo este Gobierno con la investigación contra el cáncer no es una negligencia menor ni un simple error de prioridades. Es una vergüenza política y moral. Una traición directa a la sociedad que dice representar. El cáncer no es un debate ideológico ni una cuestión opinable. Es un mal devastador que puede golpear a cualquiera en cualquier momento y que siempre acaba entrando en la vida de todos a través de la familia o de las personas más cercanas. Y frente a eso el Estado tiene una única obligación irrenunciable estar a la altura y poner todos los recursos necesarios para combatirlo.

Pero no lo hace. Y no porque no pueda sino porque no quiere. Nunca se ha recaudado tanto dinero público como ahora y nunca se ha gastado de forma tan irresponsable. Mientras el cáncer avanza sin esperar permisos ni calendarios políticos el Gobierno decide mirar a otro lado y dejar que la investigación dependa de donaciones privadas y del esfuerzo de fundaciones que hacen el trabajo que el Estado ha abandonado. Que organizaciones como Fundación CRIS Contra el Cáncer tengan que recaudar decenas de millones de euros para investigar enfermedades mortales es la prueba palmaria de un fracaso institucional de primer orden.

Este Gobierno prefiere gastar el dinero de todos en ideología en propaganda en chiringuitos y en redes clientelares diseñadas para mantener su poder y beneficiar a los suyos. Hay dinero para ONGs afines para estructuras de adoctrinamiento para campañas identitarias y para comprar voluntades. Lo que no hay es voluntad para invertir con seriedad en ciencia biomédica en investigación clínica y en ensayos que podrían salvar miles de vidas. Esa elección no es casual es deliberada. Y es profundamente inmoral.

Cada euro que se desvía de la investigación contra el cáncer para financiar intereses ideológicos es un euro robado a la esperanza de miles de familias. Cada retraso cada recorte encubierto cada excusa presupuestaria se traduce en diagnósticos más tardíos en tratamientos menos eficaces y en sufrimiento evitable. Cuando el Gobierno decide esperar el cáncer no espera. Avanza destruye y no da segundas oportunidades.

No es aceptable que el Estado se lave las manos mientras presume de gasto social. No es aceptable que se exija a los ciudadanos pagar cada vez más impuestos mientras se les niega lo más básico una apuesta firme y prioritaria por la vida. La investigación contra el cáncer no debería depender de la caridad ni de campañas puntuales. Debería ser una prioridad absoluta sostenida con dinero público porque esa es la razón de ser de un Estado que se dice social.

Lo que está ocurriendo no es solo un problema de gestión es un problema de valores. Este Gobierno ha decidido que la ideología está por encima de la ciencia y que la propaganda vale más que la vida. Y esa decisión retrata con crudeza a quienes la toman. La sociedad lo ve lo entiende y empieza a no perdonarlo porque cuando el cáncer entra en casa no hay relato que consuele ni eslogan que cure.

Esto va de elegir entre curar o adoctrinar entre salvar vidas o mantener chiringuitos entre servir al interés general o a los intereses de unos pocos. Existen alternativas políticas que sí entienden que la vida va primero y que el dinero público debe destinarse a lo esencial. Porque un país que abandona la lucha contra el cáncer mientras despilfarra en ideología es un país que ha perdido toda legitimidad moral.

El cáncer no espera. Y cada día que el Gobierno sigue esperando, borrándose del problema, es una vergüenza más que se acumula sobre sus hombros.

Felipe Pinto. 


 

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