"Lo importante no son los años de vida sino la vida de los años".

"Que no os confundan políticos, banqueros, terroristas y homicidas; el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida".

Al mejor padre del Mundo

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viernes, 6 de febrero de 2026

GEORGE SOROS: EL MAGNATE QUE UNE AL PSOE Y AL PP CONTRA LOS INTERESES DE ESPAÑA

No es una teoría conspirativa ni una exageración interesada. Es un hecho político incómodo que muchos prefieren esquivar: George Soros ha construido durante décadas una red de influencia ideológica y financiera que trasciende siglas, gobiernos y fronteras. Y en España, esa influencia ha encontrado terreno fértil tanto en el PSOE como en el PP. Dos partidos que se enfrentan en el teatro parlamentario, pero coinciden en lo esencial: aceptar sin rechistar el marco globalista que debilita la soberanía nacional.

Soros no gobierna España ni necesita hacerlo. Empuja la agenda, marca los límites del debate y financia el ecosistema ideológico que convierte determinadas políticas en intocables. A través de su entramado de fundaciones, ONG y laboratorios de ideas —con la Open Society Foundations como buque insignia— se ha impulsado una visión del mundo donde las fronteras sobran, la identidad molesta y el ciudadano queda subordinado a agendas supranacionales.

PSOE: AFINIDAD IDEOLÓGICA SIN COMPLEJOS

En el Partido Socialista Obrero Español la sintonía es abierta y sin disimulo. El discurso, las prioridades y la legislación encajan con la Agenda 2030, el multiculturalismo sin límites y una concepción de los derechos humanos desvinculada de la soberanía y del orden jurídico. La inmigración ilegal se normaliza; la crítica se demoniza; el debate se cancela.

No es humanitarismo. Es ideología convertida en política de Estado. España se convierte así en laboratorio de experimentos sociales mientras los costes —económicos, sociales y de seguridad— recaen sobre los de siempre.

PP: LA COMPLICIDAD DEL DOBLE DISCURSO

Más grave aún es la actitud del Partido Popular. Promete firmeza cuando está en la oposición y administra el mismo modelo cuando gobierna. Cambia el tono, no el fondo. Mantiene los consensos globalistas, no rompe con la arquitectura ideológica y no corrige las políticas que dañan al país.

El PP no combate el marco Soros: lo gestiona. Y esa ambigüedad no es neutralidad; es corresponsabilidad.

INMIGRACIÓN ILEGAL Y AGENDA 2030: EL NÚCLEO DURO

Conviene ser precisos. Nadie sostiene que Soros redacte leyes españolas. Lo que se denuncia es algo más profundo y peligroso: la hegemonía cultural. Un relato donde controlar fronteras es “inhumano”, defender la nación es “excluyente” y disentir es “odio”. Todo bajo el paraguas de la Agenda 2030.

En ese marco, la inmigración ilegal deja de ser un problema a resolver y pasa a ser una herramienta política: presión sobre servicios públicos, mano de obra precarizada, fragmentación social y un impacto directo en la seguridad. Las consecuencias son reales, y se sufren en barrios, hospitales, colegios y calles.

IDEOLOGÍA CLIMÁTICA: DOGMA, RUINA Y RIESGO VITAL

A este cóctel se suma la ideología climática radical impuesta desde la Agenda 2030 y ejecutada por lobbies ecologistas desconectados del campo y del territorio. Se prohíbe desbrozar, se abandona el monte a su “estado natural”, se derriban presas y pantanos que durante décadas regularon caudales y salvaron vidas, todo para satisfacer un dogma que no admite discusión.

El resultado es devastador: montes convertidos en polvorines que alimentan incendios mortales; cauces colapsados por rastrojos y abandono que impiden el drenaje natural del agua; inundaciones que arrasan pueblos cuando llegan lluvias intensas. No es mala suerte ni un fenómeno abstracto: es mala gestión ideológica. Se ha sustituido la prevención por el eslogan, la ingeniería por la consigna y el sentido común por la obediencia.

INDUSTRIA, CAMPO Y MAR: ESPAÑA DESMANTELADA

Las consecuencias se extienden al corazón productivo del país. La industria se deslocaliza en nombre del dogma climático; la agricultura, la ganadería y la pesca son asfixiadas por normas ideológicas, burocracia suicida y competencia desleal de terceros países sin las mismas exigencias. Cierres, ruina y abandono del medio rural. Pérdida de soberanía alimentaria y dependencia exterior.

SEGURIDAD Y VIVIENDA: EL COSTE SOCIAL

A ello se añade un aumento de la delincuencia importada vinculada a la inmigración ilegal descontrolada y un caos absoluto en el mercado de la vivienda. La presión demográfica artificial, unida a políticas que penalizan al propietario y toleran la okupación, ha disparado los precios. Jóvenes expulsados, alquileres imposibles, familias atrapadas. No es casualidad: es consecuencia directa del exceso de población inducido sin planificación ni responsabilidad.

DOS PARTIDOS, UN MISMO CAMINO

PSOE y PP discuten en el escaparate, pero coinciden en el guion. Uno acelera; el otro no frena. Ambos aceptan el marco globalista impulsado por Soros y sus satélites. El balance es inequívoco: menos nación, menos orden y menos prosperidad.

Esto no va de fobias personales ni de caricaturas. Va de soberanía, de democracia real y de decidir desde España qué modelo de país queremos. Cuando los grandes partidos pactan —explícita o implícitamente— con las agendas de un magnate extranjero, lo que se resiente no es la derecha o la izquierda: es la nación.

Y ese es el verdadero escándalo.

Felipe Pinto. 

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