"Lo importante no son los años de vida sino la vida de los años".

"Que no os confundan políticos, banqueros, terroristas y homicidas; el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida".

Al mejor padre del Mundo

Al mejor padre del Mundo
Pinchar en foto para ver texto.

domingo, 1 de febrero de 2026

SÁNCHEZ QUIERE BORRAR A ETA DE LA LISTA TERRORISTA

Lo que el Gobierno de Pedro Sánchez está dispuesto a hacer no tiene precedentes morales en la España democrática. Pretender que ETA deje de figurar en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea no es un trámite ni una cuestión técnica: es una operación de borrado histórico, una amnistía moral encubierta y una traición deliberada a las víctimas del terrorismo.

ETA no fue un accidente ni un exceso de época. ETA fue una banda criminal que asesinó a 853 personas de forma planificada, cobarde y sistemática. Ejecutó a tiros en la nuca, hizo estallar coches bomba, secuestró, chantajeó y aterrorizó a toda una sociedad durante décadas. No hubo épica, no hubo causa noble, no hubo conflicto político: hubo terror. Y punto.

Nada de eso ha sido reparado. Cientos de crímenes siguen sin resolverse. Nadie ha pedido perdón. Nadie ha colaborado con la justicia. Nadie ha asumido responsabilidad alguna. Pero al PSOE eso ya no le importa. Porque hoy el problema no es ETA: el problema es que su recuerdo estorba.

La razón es obscena y evidente. Sánchez gobierna gracias a EH Bildu, el heredero político directo del entramado etarra. Y EH Bildu no quiere memoria, ni verdad, ni justicia. Quiere relato. Quiere impunidad. Quiere que el tiempo y el poder institucional hagan lo que nunca consiguió la violencia: legitimar su pasado. Y Sánchez está dispuesto a pagar ese precio con tal de seguir en La Moncloa.

El blanqueamiento no empezó ahora. Fue progresivo, calculado y cobarde. Primero se permitió la normalización política de quienes jamás condenaron los asesinatos. Luego se toleraron homenajes públicos a terroristas, convertidos en “actos culturales” mientras las víctimas eran condenadas al silencio. Después se bloqueó la investigación de los asesinatos aún sin resolver, favoreciendo que prescriban y que los culpables mueran sin rendir cuentas. Paso a paso, concesión a concesión, se fue construyendo el olvido.

Ahora se da el salto definitivo: sacar a ETA de la lista europea de grupos terroristas. Es decirle a Europa que ya no hace falta señalarla. Es decirle a las futuras generaciones que aquello fue algo del pasado, algo superado, algo incómodo de recordar. Es abrir la puerta a una reescritura obscena en la que los asesinos acaban convertidos en “presos políticos” y las víctimas en daños colaterales de la historia.

EH Bildu no ha condenado jamás los asesinatos. No ha pedido perdón. No ha ayudado a esclarecer un solo crimen. Al contrario: sigue justificando a los terroristas, legitimando su violencia y construyendo un discurso en el que matar era hacer política. Y aun así, el Gobierno lo presenta como un socio respetable mientras desprecia a quienes exigen memoria y justicia.

La llamada “memoria democrática” del PSOE es una farsa. No es memoria: es selección ideológica del pasado. Se recuerda lo que sirve al poder y se borra lo que lo incomoda. Por eso ETA desaparece del relato oficial mientras otros episodios históricos se explotan hasta la saciedad. No se busca justicia histórica, sino control del discurso.

Esto no es reconciliación. Es rendición moral. No es cerrar heridas. Es arrancar las cicatrices para que no se vean. No es mirar al futuro. Es pudrirlo, porque una democracia que negocia con el terror acaba justificándolo.

Sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas no cambia lo que fue, pero sí cambia lo que se enseña, lo que se recuerda y lo que se transmite. Y cuando un Estado decide que el terrorismo ya no merece ser llamado terrorismo, está enviando un mensaje devastador: matar puede salir rentable si se espera lo suficiente.

Esto no va de izquierdas o derechas. Va de decencia. Va de verdad. Va de si un país está dispuesto a sacrificar a sus víctimas para mantener un Gobierno. Y hoy, lamentablemente, la respuesta que da Sánchez es sí.

Porque cuando se borra a ETA de las listas, lo que se borra no es una sigla; se borra la memoria, se borra la justicia y se pisotea la dignidad de los asesinados.

Felipe Pinto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario