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miércoles, 19 de agosto de 2026

LA TARDÍA CONVERSIÓN DEL "PEPERO" VIVAS

Todo antes que VOX… hasta que la realidad terminó dando la razón a muchas de sus propuestas.


Algo está cambiando en Ceuta. O, para ser más precisos, quien parece haber cambiado es Juan Vivas.

El presidente ceutí utiliza ahora un lenguaje que hasta hace no demasiado tiempo resultaba mucho más fácil escuchar en boca de dirigentes de VOX que en la del Partido Popular. Habla de reforzar seriamente la frontera, de ampliar el espigón, de incrementar la presencia militar y de devolver a quienes accedan ilegalmente a territorio español.

Bienvenidas sean las rectificaciones cuando la realidad obliga a reconocer los errores. El problema aparece cuando uno repasa cómo hemos llegado hasta aquí.

Porque algunas de las medidas que Vivas presenta hoy como necesarias ya fueron planteadas anteriormente por VOX. El caso del espigón resulta especialmente significativo: cuando esa formación propuso su ampliación, la iniciativa recibió en tres ocasiones el voto contrario de Vivas. Ahora es él quien reclama una actuación en ese sentido.

Tampoco puede olvidarse lo sucedido durante la crisis fronteriza de 2021. En aquellos momentos, las posiciones de Santiago Abascal sobre inmigración provocaron una enorme confrontación política en Ceuta. Fátima Hamed llegó a promover su declaración como persona non grata y aquella iniciativa pudo prosperar después de que Vivas optara por la abstención.

Pero quizá lo más revelador para comprender la dimensión de esta tardía conversión sea recordar la política de alianzas que Vivas decidió practicar.

Su rechazo a VOX no fue una simple discrepancia puntual. Llegó a convertirlo prácticamente en una cuestión de principios. En 2023 lo manifestó sin ambigüedades: «No vamos a pactar con Vox porque no es bueno para Ceuta».

Y mientras cerraba de esa manera cualquier posibilidad de entendimiento con quienes defendían algunas de las medidas fronterizas que ahora él mismo reclama, mantenía abierta la puerta a acuerdos con el PSOE y con el MDyC de Fátima Hamed, formación de marcada orientación proislamista.

Y no se trataba únicamente de acuerdos administrativos ocasionales.

Después de las elecciones de 2023, Vivas buscó un gran acuerdo que garantizara la gobernabilidad de Ceuta con el PSOE y el MDyC. Las conversaciones con los socialistas llegaron incluso a contemplar la posibilidad de un Gobierno de coalición. Finalmente no fue Vivas quien cerró aquella puerta, sino la dirección nacional del PSOE, que desde Ferraz impuso un «no» rotundo al acuerdo.

La contradicción resulta difícil de ignorar.

Vivas consideraba que pactar con VOX podía poner en peligro la convivencia de Ceuta y hablaba de «diferencias irreconciliables» con la formación de Santiago Abascal. Sin embargo, estaba dispuesto a buscar la estabilidad política de la ciudad de la mano del PSOE y del MDyC.

Todo antes que VOX.

Todo antes que sentarse con el partido que llevaba años reclamando un mayor control de la frontera, el refuerzo de los medios destinados a protegerla y una política mucho más firme frente a la inmigración ilegal.

La paradoja es todavía mayor si recordamos que durante años VOX fue acusado precisamente de poner en peligro la convivencia ceutí por defender muchas de esas posiciones. Vivas llegó a afirmar que no pactaría nunca con quienes, a su juicio, negaban la realidad multicultural de Ceuta.

Hoy, sin embargo, la realidad parece haberle obligado a modificar sustancialmente su discurso.

Después de años levantando un auténtico muro político frente a VOX, rechazando sus propuestas y prefiriendo buscar acuerdos con socialistas y localistas, Vivas empieza ahora a utilizar argumentos extraordinariamente parecidos a aquellos por los que VOX fue señalado, aislado y descalificado.

Por eso sorprenden determinados discursos actuales.

Después de años de discrepancias, rechazo y distanciamiento, buena parte de aquello que VOX defendía para la frontera ceutí empieza a aparecer incorporado al argumentario de quien antes se oponía a esas mismas políticas.

Y ocurre precisamente cuando Ceuta atraviesa una situación de enorme gravedad, marcada por la pérdida de vidas humanas, las denuncias de agresiones sexuales y el temor que los últimos acontecimientos han provocado entre muchos ciudadanos.

Vivas se pregunta ahora cómo se ha podido llegar a este punto.

Quizá la pregunta debería ser otra:

¿Cuántas de las medidas que hoy considera urgentes podrían haberse adoptado cuando fueron propuestas por primera vez?

Y habría que añadir una segunda:

¿Cuánto tiempo perdió Ceuta mientras Vivas consideraba preferible entenderse con el PSOE y con el MDyC antes que sentarse a negociar con VOX?

Porque gobernar también consiste en anticiparse a los problemas.

Y cuando las soluciones que ayer se rechazaban terminan presentándose como necesarias, no estamos ante una nueva política.

Estamos ante una rectificación tardía.

Felipe Pinto. 

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